Archive for January, 2011

Mitología es la religión de otras personas

Jan 04 2011 Published by Jorge A. Berrueta under Capitulo,Religion

La primera página de la Biblia comienza con el capítulo llamado “Génesis”, describiendo la creación del mundo. La crítica más conocida es que según este libro el mundo fue creado por Dios en seis días, cuando en realidad fue formándose a lo largo de miles de millones de años, y el hombre, así como todas las especies biológicas, fue evolucionando a partir de otras especies anteriores en lugar de ser creado directamente del barro.

En pleno siglo XXI sigue habiendo agrupaciones cristianas, como los Testigos de Jehová y los Evangélicos, convencidas de que todo ocurrió tal como lo dice la Biblia literalmente y que los científicos tienen la mente cerrada y los ojos vendados. Allá ellos. Por otra parte están los cristianos un poco menos extremistas, que responden que los “seis días” del Génesis son metafóricos y en realidad representan grandes períodos de tiempo, cubriendo la evolución y todos los demás detalles. Aunque claro está, desde su punto de vista, Dios naturalmente sigue estando a cargo de conducir los pasos de la evolución y la formación planetaria. A esta postura se la conoce como “diseño inteligente”, en contraposición a la anterior, más fanática, llamada “creacionismo”.

Hecha esta acotación de que todo se trata de una sutil metáfora, quienes apoyan el “diseño inteligente” creen que la brecha entre la Ciencia y el Génesis ya queda resuelta. Pero nada más lejos de la realidad. Aún si somos generosos y consideramos que los “seis días” son metafóricos, el relato continúa siendo atrozmente falso. Todo está mal. Todo. A través de la ciencia, sabemos que en primer lugar se originaron millones y millones de galaxias. Entre esas galaxias está la nuestra, la Vía Láctea, no siendo ni la primera ni la última. En el interior de la Vía Láctea existen muchos millones de estrellas, entre las cuales se encuentra nuestro Sol, tampoco siendo ni la primera ni la última en originarse. Alrededor de nuestra estrella se formaron los planetas del sistema solar, entre estos la Tierra, y millones de años más tarde tenemos el comienzo de la vida y la evolución de las especies, hasta llegar muy lentamente al escenario actual. Finalmente, incluso hoy en día la historia no termina y aún continúan formándose y extinguiéndose incontables especies animales, planetas, soles, sistemas estelares y galaxias enteras.

Sin embargo, si echamos nuevamente un vistazo al Génesis, este asegura que en el primer día Dios crea las aguas, la tierra, la luz y la oscuridad. En el segundo día, el cielo. En el tercero separa la tierra del agua, seca la tierra y la llena de vegetación. Recién en el cuarto Dios crea la luna y el Sol, y más tarde en el mismo día a las estrellas. Por esto, aún considerando que los “seis días” son metafóricos, el texto continúa estando completamente errado de principio a fin; no solamente las escalas de tiempo están fuera de proporción, sino que además el orden en que suceden las cosas es un desastre. Pero hay más. Podemos señalar los errores conceptuales. Por ejemplo, el mismo libro considera que el Sol y la Luna son un mismo tipo de cosa, “lumbreras”, y las estrellas son otro tipo de entidad diferente, creadas por separado, cuando en realidad el Sol y las estrellas son un mismo tipo de cosa (el Sol es una estrella), mientras la Luna es un tipo de cuerpo distinto. Además Dios crea el día y la noche en el primer día, pero recién en el cuarto crea al Sol; la pregunta que naturalmente surge es, si la luz del día ya estaba separada de la oscuridad de la noche, entonces, ¿para qué era necesario el Sol?…

Pero la historia no termina. Adán y Eva tuvieron como hijos a Caín y Abel, es decir, dos hombres. Luego de asesinar a Abel, Caín se mudó a… una ciudad al oriente de Edén llena de habitantes, donde conoció a una mujer con quien tuvo descendencia. ¿De dónde salió toda esta gente, ya asentada en una ciudad propia y todo, si supuestamente Adán y Eva fueron los primeros humanos en ser creados, y Caín y Abel fueron sus primeros hijos?

Y el relato continúa. Tras muchas generaciones, la humanidad terminó siendo enteramente corrupta y malvada, a excepción de un solo hombre, Noé, y su familia. Decepcionado y enfurecido, Dios decidió matar a todo el mundo mediante una lluvia torrencial como nunca antes se había visto. Se contactó entonces con este hombre, a quien le ordenó construir un gran barco, adonde debía subir una pareja de cada especie animal para que no se extinguiera a causa del diluvio. Todo el planeta se inundó y todos fallecieron de manera espantosa, porque eran malos y se lo merecían, incluyendo los niños. Luego de esperar a bordo, finalmente la lluvia cesó y Noé descendió en tierra firme.

Ahora bien, no hace falta explicar por qué es absurdo que en un arca prehistórica entren y se mantengan parejas de todas las especies de animales. Leones, tigres, elefantes, caballos, miles de variedades de insectos, en fin… todas, todas las especies del planeta. No hablemos de los peces de agua dulce, y ni mencionemos la fauna autóctona de Europa, América, África, o las islas del Pacífico. Por alguna extraña y misteriosa razón, el Universo de la Biblia siempre parece reducirse a pocos kilómetros a la redonda de los protagonistas, ilustrado según el entendimiento limitado y defectuoso de esa época, en lugar de contener información amplia e increíble que sólo podría haberla revelado un dios. Y curiosamente, esto lo mismo que sucede en todas las demás mitologías de las civilizaciones antiguas. A los dioses omnisapientes, quién sabe por qué, nunca se les ocurre revelar que también crearon otros continentes, otros planetas y otras galaxias enteras.

Por supuesto que la historia no termina con Noé, sigue y sigue, siempre llena de pasajes indigestibles para el mínimo sentido común. En definitiva, el problema con la consistencia de la Biblia no es que un sólo relato en particular sea falso como excepción, y se pueda solucionar sin esfuerzo interpretándolo como una metáfora. Todo lo contrario, la falsedad es la regla general por amplia mayoría, y la excusa de que tal o cual fragmento se trata de una inocente metáfora es absurda.

Si un cristiano tomara entre sus manos el Corán, el Bhagavad Gita, el Popol Vuh, o el libro sagrado de cualquier otra religión, le resultaría inmediatamente obvio que se trata de simples colecciones de leyendas primitivas. El único motivo por el que no le sucede lo mismo con la Biblia es porque fue educado en un ambiente donde se le prohibía cuestionar su veracidad. Citando a Joseph Campbell, antropólogo estadounidense, “¿La definición de mitología en una oración? ‘Mitología’, es lo que llamamos a las religiones de otras personas”

Comments Off

Los incontables baches de la Biblia

Jan 04 2011 Published by Jorge A. Berrueta under Capitulo,Religion

Si hubiera más gente que leyera la Biblia, habría más ateos. De hecho, todos los ateos recomendamos leer este libro y aprender también acerca de las demás religiones, porque sabemos que cuanta más cultura y conocimiento tenga una persona menos creerá en ninguna. Habrá excepciones, por supuesto, pero la gran mayoría de los creyentes cultos no cree en la Biblia ni en ningún libro sagrado, ni mucho menos en ninguna Iglesia, sino en un Ser Superior muy abstracto y vagamente definido. Por otra parte, al contrario de esto que hacemos los ateos, es sabido que las instituciones religiosas sólo promueven la lectura de la Biblia y de literatura que comparta su punto de vista, nunca fuentes que la critiquen. Tal vez algún sacerdote promocionará libros que hablen del ateísmo, pero siempre escritos desde la perspectiva religiosa, nunca de primera mano de un ateo.

En definitiva, se puede ver claramente cuánta confianza tiene cada bando en su propio poder de convicción. Este hecho habla por sí mismo.

Ahora bien, la gran mayoría de los cristianos no sólo no ha leído libros que se opongan a la religión, sino que ni siquiera ha leído la Biblia misma, y es entendible, porque incluso suponiendo que fuera una fuente verídica y confiable seguiría siendo uno de los libros más absolutamente aburridos de todo el Universo. O si acaso la han leído, como mucho conocerán la breve sección que relata la vida de Jesús y algún que otro extracto más por aquí y por allá. En todo caso, como consecuencia de no leerla realmente se tiene una imagen bastante errada de qué se trata; se lo ve como un texto de gran sabiduría y de profundo contenido moral, que tal vez tenga algunos deslices científicos en un par de pasajes, pero de importancia secundaria.

El tema de las falsedades científicamente refutadas lo dejaremos para otro artículo, al igual que sus monstruosidades inmorales. Por el momento sólo nos concentraremos en las contradicciones simples. Resulta que los capítulos de la Biblia no son como los de un libro normal, cada uno fue redactado por una persona distinta, y a su vez en épocas y contextos diferentes. Es decir, la Biblia no es “un libro” propiamente dicho, sino un conjunto de libros posteriormente ensamblados en uno sólo, y por esa razón hay bastante discordancia entre algunas partes y otras. Cada autor escribió lo que pensaba sobre el tema que quiso partiendo desde la base que disponía: relatos mitológicos de distintos orígenes, transmitidos oralmente a lo largo de mucho tiempo, modificados y condimentados cada vez que una generación se los pasaba a la siguiente.

Por ejemplo, en (Re.2.11-12) la Biblia afirma: “Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino”. Pero en (Jua.3.13), se sostiene lo contrario: “Nadie ha subido jamás al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”.

Por otra parte, en (Jua.1.18) está escrito: “A Dios nadie le vio jamás”, pero según (Éxo.33.11), “Hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero”.

En (Núm.23.19) dice: “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”, mientras que en (Éxo.32.14) se relata: “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo”.

La lista es interminable. La Biblia es tan larga y con una densidad tan grande de defectos que simplemente resultaría imposible cubrirlos todos en un solo artículo. Para esto haría falta una enciclopedia mucho más extensa que la Biblia misma, pero afortunadamente esa cosa existe y se llama internet. Gracias las maravillas de la tecnología, desde la comodidad del hogar podemos buscar “contradicciones bíblicas”, “ejemplos inmorales de la Biblia”, o términos similares, y encontrar cientos de miles de resultados en un par de segundos. De modo que no tendría sentido listar todas las contradicciones posibles en este momento, no sólo porque no terminaríamos nunca, sino porque este trabajo ya está hecho y se puede acceder en un instante.

Pero a grandes rasgos, como escribió Scott Bidstrup: “¿Quiere un dios airado, escandaloso, vengativo, destruyendo todo lo que le sirve de tropiezo, exigiendo genocidios, infanticidios y hasta la misma esclavitud? Entonces el Éxodo es su libro. ¿Quiere un código de vida duro, rígido, inexorable, inflexible, sin misericordia? Entonces su libro es el Levítico. ¿Quiere un dios discreto, sutil, insondable que raramente interfiere, pero que puede ser conocido solo a través de las oraciones sinceras y las suplicas del fondo del alma, además de ser gentil y misericordioso? Lea las epístolas de Pablo. Todo en el mismo libro”.

Comments Off